Cambroncino. Una luminaria y un barrio de brujas

La pequeña alquería de Cambroncino se sitúa en la provincia de Cáceres. Pertenece al concejo de Caminomorisco, una de las seis poblaciones principales de las Hurdes Extremeñas. Dista 130 Kms de Cáceres y 67 Kms de Plasencia.El censo de población ha sufrido constantes pérdidas como es habitual en las poblaciones Hurdanas (209 habitantes censados en el año 2008). Sin embargo este último hecho hace que sea un lugar si cabe aún más encantador y con un carácter de especial atracción para el visitante.No se puede entender la visita a Cambroncino como un único destino debido a dos factores. El primero de ellos es su reducida extensión, lo cual hace que su patrimonio no sea extenso. El segundo factor, pero quizá el más determinante es que Las Hurdes son un todo y es prácticamente imposible separar sus peculiaridades aislando unas poblaciones de otras. En la visita a la localidad encontraremos tres zonas bien diferenciadas. La primera de ellas es el centro del pueblo, el cual está coronado por la iglesia de «Las lástimas». En segundo lugar encontraremos el «Barrio de Abajo», que actualmente se encuentra en declive, pero conservando el encanto de las alquerías Hurdanas. Por último, no debemos dejar de visitar el barrio de «El teso», uno de los atractivos principales para el amante del Misterio y sobre el cual hablaremos un poco más detalladamente.

Vista de Cambroncino

Cambroncino

Cambroncino

Patrimonio histórico
​El lugar más destacado es la iglesia de Santa Catalina. Este templo se construyó en el siglo XVIII. Su aspecto es muy singular debido en gran parte a los materiales utilizados en su construcción, mayoritariamente pizarra y ladrillo.
La planta del templo es de cruz latina con una sola nave. En la parte superior encontraremos dos elementos arquitectónicos destacables en el edificio, una cúpula coronada por una linterna.
En su portada se sitúan dos columnas laterales y un medallón de la diócesis de Coria en su parte más alta.
En el interior se pueden contemplar cinco retablos de estilo jónico en los cuales se reflejan pinturas que hacen alusión al Santa Catalina de Sena.
Como curiosidad cabe decir que el sobrenombre de «Las lástimas» se debe al contraste entre la majestuosidad del templo y la pobreza vivida en Las Hurdes en años pasados.

Iglesia de Santa Catalina «Las lástimas»

Iglesia de Santa Catalina «Las lástimas»

Si la visita a Cambroncino se produce en época estival no deberíamos marcharnos sin antes visitar alguna de las piscinas naturales que se sitúan en poblaciones cercanas. Al ser un entorno plagado de vegetación en plena naturaleza podremos apreciar la íntima conexión de la que se habla existe entre los hurdanos y la naturaleza.

«Colás» y la luminaria

Uno de los hechos más famosos acaecido en la Hurdes tuvo lugar en el río de Los Ángeles, cercano a Cambroncino. Corría el año 1917, concretamente el 20 de octubre. El vecino de Cambroncino, Nicolás Sánchez Martín, se dirigía de vuelta a la localidad junto con dos conocidas del pueblo, las hermanas Josefa y María Iglesias. Las habia encontrado en la localidad de Ahigal, a unos 20 Kms de Cambroncino. Nicolás había estado comerciando en la feria ganadera de Ahigal y las dos mujeres decidieron acompañarle en el camino de vuelta. ya casi de noche y llegando a orillas del río de Los Ángeles, los tres divisaron a lo lejos una luz flotando sobre el rio que les lleno de miedo pues pensaron que aquello podía ser un espectro o incluso un demonio, creencia muy extendida en Las Hurdes. A tal punto se asustaron las dos hermanas que decidieron quedarse a dormir en Rivera Oveja, una localidad cercana. Nicolás no se amedrentó y decidió continuar adelante en solitario. Una vez llegó a orillas del río, la luminaria comenzó a moverse en dirección a Nicolás, que sentado encima de su mula comenzó a sentir como el pánico le dominaba.

Rio de Los Ángeles

La luminaria se situó entre las patas del animal y el asustado Nicolás comenzó a gritar blandiendo un cuchillo en la mano. Sin explicarse porqué la bola de luz se abalanzó sobre el hombre golpeándolo y derribándolo de la mula. Nicolás comenzó a correr sin parar hasta llegar a Cambroncino, concretamente hasta el barrio del El Teso donde varios vecinos lo encontraron y lo llevaron a su casa.
Nicolás enfermó a causa de las quemaduras que la luminaria le causó y el médico que lo examinó, Víctor Sánchez, no pudo explicar en los días siguientes a que eran debidos los dolores y las hemorragias que sufrió el enfermo. Nicolás murió a los nueve días de lo sucedido.
Hoy día sigue siendo un misterio la causa de su muerte y más aún que era aquella luminaria.

Clementina Domínguez, vecina de la localidad, relató al periódico «Hoy» de Extremadura como días después otra luminaria atacó a otro hombre.

Clementina Domínguez

Fue un hombre al Casar de Palomero. Al bajar de Rivera Oveja al río vio venir a una farola encendía hacia el cascajal. Allí lo esperó. Él no tuvo valor para hablarle y la luz no le contestó. Se metió pal barrio del Teso de Cambroncino. El hombre fue pa casa y la mujer le dijo ¿Cómo vienes así de asustado? Y él le dijo:

– Cállate, que me ha acompañao una luz y vengo austaíto perdido.

Y entonces llego un buen mozo fuerte y guapetón y dijo:

-Huy, ¿te has asustao? Pues mañana voy yo a Casar de Palomero a ver si me sale a mí…

¿Y sabe usted qué apostó? ¡La muerte! Eso lo puede creer usted como que el sol que está calentando…

Al desotro día llegó a la mitad del río, y allí se presento una sombra y pas, pas, pas, que le metió una paliza. Y él encima de la caballeriza con el dedo metido en el gatillo de la escopeta… y maldito si la escopeta disparaba. Le metió una paliza que lo llevaron a Las Calabazas y el médico dijo:

-Le han metido una paliza que le han hecho la sangre agua. Que le den lo que quiera porque no llega vivo a las cinco de la mañana.

Y a las 5 de la mañana murió».

No es el único caso de luminarias en Las Hurdes. De hecho, es un fenómeno con muchas apariciones en la zona.

El Teso

Se tiene constancia a través de documentos de a principios del siglo XVI se produjo en Cambroncino un marcado repunte de prácticas de brujería y esoterismo por parte de cierta parte de la población. Estas personas eran temidas por el resto de vecinos pues según estos últimos podían ser víctimas del mal de ojo o incluso sufir pérdida de voluntad a causa de las malas artes de los hechiceros y brujas.
Los vecinos cada vez más temerosos hicieron que los brujos y brujas sintieran miedo por su integridad física y de esta manera se fueron apartando hacia el barrio de El Teso.
Este barrio en un principio no era más que unos pocos corrales para animales. Poco a poco creció y se convirtió en una única calle rodeada de casas de típica construcción hurdana.
Hoy día El Teso es un lugar abandonado del cual quedan pocas construcciones que estén totalmente en pie, pero donde el visitante podrá percibir una quietud y soledad perturbadora. Sin duda un lugar para ser visitado.

Barrio de El teso

El crimen de la Corderina

El 18 de septiembre de 1920 se produjo un hecho que los habitantes de la zona no olvidarían jamás.
Muy cerca del barrio del El Teso, en una zona llamada Pico de la Corderina, se encontraban dos pequeños pastores cuidando su rebaño de cabras. Uno de los pastores, Francisca Sánchez Sánchez no sabía que aquel día sería funesto.
Apareció un individuo pidiendo ayuda para cargar una colmena de abejas sobre una mula a cambio de una barra de pan. A pesar del reparo del otro pastorcillo, Máximo Sánchez, la niña accedió a ello y desapareció junto al desconocido. Tanto tardaba en regresar Francisca que el niño comenzó a buscarla gritando su nombre. Al poco la encontró en un pinar cercano. El desconocido ya no estaba con ella. Francisca yacía muerta en el suelo con el torso y el abdomen abiertos.
Se comprobó que al cadáver le faltaban algunos órganos internos, además de que cerca se encontró un vaso con algunos coágulos de sangre. Este último hallazgo hizo pensar que el infanticida había ingerido el rojo elemento.
Este crimen se engloba dentro de los catalogados como crímenes del «hombre del saco», individuos que comerciaban con el «unto» o grasas corporales y también órganos vitales. Estos individuos fueron muy conocidos en la España de esa época y existe abundante documentación sobre el tema.

Pico de La Corderina

Alojamientos en Cambroncino

  • Hotel Rural «Cristania»
  • Hotel restaurante «El Abuelo»
  • Hostal «Los Amigos»
  • Casa Rural «El Corralino»

Enlaces de interés

Web Mancomunidad de Las Hurdes

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